La pregunta de la época es: ¿Qué vas a hacer hoy para gozar más?

Entrevista a Éric Laurent, eric8por Héctor Pavón

No todos los días un lacaniano habla sin límites. Por eso esta entrevista tiene algo de excepcional. Lo es, básicamente, porque Eric Laurent, psicoanalista francés, combina sus múltiples saberes para interpretar la sociedad más allá del diván. Laurent estuvo en Buenos Aires y dio una conferencia en el Instituto Clínico de Buenos Aires; presentó el seminario de Jacques-Alain Miller titulado Extimidad y se reunió con sus discípulos locales. Ex presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, es uno de los psicoanalistas más prestigiosos del mundo lacaniano franco argentino.

Las jornadas de la Escuela de Orientación Lacaniana que usted presidió en Buenos Aires llevaron como título “El amor y los tiempos del goce”. ¿A qué se refiere esta expresión?

Significa que el discurso amoroso se modifica a medida que algo de lo real se desplaza en la civilización. El goce es la palabra que designa el hecho. Alude al hecho de que para el sujeto parlante la experiencia del placer siempre incluye un más allá del principio de placer, como decía Freud. Es decir, uno se engancha con algo y puedo incluso pasar a una adicción con la comida, el sexo, el trabajo, la tele, la pantalla, el juego. Un modo de adicción que va mucho más allá del placer. Y es esta zona que designa el goce. Y como estamos en una época de post-liberación sexual, en referencia a la llamada liberación sexual que tuvo lugar en los 70 y con la que hubo un cierto alivio del peso de las prohibiciones, estamos ahora en una experiencia que incluye esto y que nos da una cierta época de pornografía generalizada, más o menos chic, estetizada, con una oferta de representaciones del sexo mucho más amplia que lo que había antes. Así, el sujeto contemporáneo tiene que levantarse cada mañana preguntándose a sí mismo qué va a hacer para gozar más.

Porn por Tom Nulens
Porn por Tom Nulens

¿Y qué hace el sujeto ante semejante demanda?

Al tener que decidir qué va a hacer para que su vida tenga más placer y más goce se desplaza el discurso amoroso que se vuelve una barrera contra los excesos del goce. Y a medida, precisamente, que existe este empuje superyoico, tipo “qué haces tú para gozar más”, cada vez que el sujeto está enfrentado con esto, para protegerse, el discurso amoroso viene a poner una barrera: que no se puede gozar del todo del objeto amado, y que hay una cierta barrera: la de la dificultad de reconciliar amor y goce, del pudor, la admiración, respeto.

Eso también implica reinventar una época. Para el psicoanálisis, ¿esta época tiene un nombre?

Es la época del otro que no existe; una cierta descreencia en el otro como tal. Y al mismo tiempo, surgen procedimientos de remiendos con cierto corpus moral o legal, o ética, en el cual se confunde o se mezclan el nivel de prescripción legal y de prescripción moral. Que son como estos procedimientos de remiendo del agujero que se ha generado.

Usted hablaba del goce como adicción, o viceversa. ¿Allí entran síntomas sociales como los de la bulimia y la anorexia?

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Karl Lagerfeld /Fuente de la imagen: WHATSTRENDY.NET

Para que se produzca esta epidemia, primero hay que salir de la escasez, del hambre. Una vez que se sale de la necesidad, la pregunta es qué voy a hacer para gozar más. Inmediatamente dice que no hay que vivir para comer. Y vivir para comer puede ser también vivir para rechazar lo que te proponen comer. Karl Lagerfeld decía: “tenemos que exigir de la moda que tengan modelos que tengan un peso normal y no estas anoréxicas”. Pero al mismo tiempo sostenía: “nadie quiere ver mujeres gordas”. Surge un conjunto de cosas que van desde las prescripciones médicas, dietéticas, el discurso de la higiene, la industria de la moda. Todo esto construye un circuito pulsional muy amplio, que va mucho más allá de lo que era completamente taponado por las prohibiciones, del modo de vivir tradicional.

(2011)

Fuente: Clarín

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Mil amigos en Facebook, solos en el día del cumpleaños

Gustavo DessalGustavo Dessal tiene “62 años jóvenes”. Y los tiene, dice, “porque cada día invento una razón para desear algo”. Nació en Buenos Aires y se define así: “Soy tozudo. Soy un agnóstico, pero judío, porque creo en el saber. Tengo dos hijas y voy a ser abuelo: eso es estar cerca de la felicidad”. Pero además de tozudo, agnóstico, judío y abuelo, Dessal es psicoanalista y recientemente publicó un libro –El retorno del péndulo– con uno de los grandes pensadores contemporáneos, Zygmunt Bauman.

–Bauman y usted coinciden en que vivimos en el apogeo del principio del placer, pero que eso… ¡nos hace sufrir!

–La historia de la humanidad oscila entre el principio del placer y el de realidad, que lo modula. Y hoy estamos en el apogeo del placer y sufrimos.

–¿En qué lo observa?

–En que ya no vemos la felicidad como la mera aspiración que es sino como un derecho. Y eso no puede sino frustrarnos.

–La felicidad son momentitos.

–Antaño ser feliz era poder comer, y antes bastaba con no ser comido. Pero hoy creemos que si no somos felices es o porque hacemos algo mal o porque nos lo están haciendo. Los pacientes llegan frustrados el lunes porque el fin de semana se las prometían muy felices… y no pasa nada. Ese malestar tiene un denominador común: malinterpreta el amor.

–¿En qué sentido?

–Hablo de otra ilusión: el enamoramiento; ese momento fugaz en el que crees haber encontrado en otro lo que te falta y al unirte a él alcanzas la plenitud que es sólo una chispa, pero suficiente para encender la pasión, que a veces lleva a la locura y a la muerte.

–¿Lo de “locura y muerte” es retórico?

–Para muchos, me temo que no. Me he especializado en pacientes que sufren, mueren y matan por lo que confunden con amor.

–¿Por qué enferman?

–Buscando la felicidad que creen merecer sufren otra patología de esta época: la adicción. Se atan hasta la esclavitud a relaciones y conductas que los hacen gozar y sufrir con tal intensidad que les resulta insoportable dejarlas.

–¿Por qué enganchan tanto?

–Porque todo placer lleva aparejado su displacer. Hay quien se vuelve adicto a una relación tóxica y soporta ser humillado por un espejismo de goce. Y también quien abandona frívolamente a una pareja sólida porque ya no soporta “que tenga tanto vello”.

–La relación extraña es la que dura.

–Porque a la relación de pareja se le exige autenticidad, y antaño, en cambio, se le permitía al otro conciliar realidad y deseo discretamente por otros canales.

–Eras libre mientras el otro no supiera.

–Hoy no se tolera esa dualidad. Y la intensidad exigible en pareja contrasta con las relaciones digitales: tengo pacientes con mil amigos en Facebook que se quedan solos en su cumpleaños.

–¿Por qué el mundo online es leve?

–En el mundo digital lo que decís sólo dura el tiempo en que lo estás diciendo, por eso resulta tan vacuo y conduce a la banalidad y el déficit de atención. La comunicación universal tiene su correlato en una soledad universal.

–¿Cómo se cura la relación patológica?

–El psicoanálisis no persigue la curación, sino un diálogo que te ayude a conocerte para que toleres la frustración ante la adversidad. Paradójicamente, el adicto, al alcanzar la madurez que le libra al fin de su esclavitud, experimenta una sensación de vacío…

–¿El amor también se ha vuelto líquido?

–Como la pareja, ha cambiado mucho, pero su fondo sigue siendo el mismo. Seguimos creyendo en el amor sólido, por eso aspiramos a relaciones sinceras, leales y estables.

-¿Y también ilusorias?

–El amor participa siempre de algo ilusorio que le es irrenunciable y que lo emancipa de la biología para hacerlo singularmente humano. El amor es ilusión o no es.

–¿Cómo lo sabe?

–La inmensa mayoría de los separados aún esperan encontrar una relación genuina.

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Psique reanimada por el beso del amor -1793, Antonio Cánova-

(2014)

Fuente: Diario Clarín

Hasta que el estado de Facebook nos separe

“Me gusta” o “No me gusta”, converso aquí con mis botones… es lo de menos, querido Mark Zuckerberg. Lo que importa es el estado amoroso, que es muy pobre en sus opciones frente a los vínculos y sentimientos fragmentados de nuestros días.

No sirve llorar el amor líquido que se escurre por el desagüe. Tenemos también que tirar buenas ondas sobre el actual estado de las cosas. Las opciones existentes –soltero, casado, novio, divorciado, viudo, etc– son válidas, pero aún están demasiado ligadas con los tiempos católicos del “hasta que la muerte nos separe.”

Sí, Mr. Zuckerberg, el “estoy en una relación abierta” ya fue un buen avance de su Facebook. La “relación complicada”, también, ofrece humor para quien no cae en el cuento de transformar la red social en un nuevo y falso paraíso.
Aquí, con mis botones, queridísimo Zuckerberg –aún tan joven y tan novato en el amor– dejo sugerencias de nuevos estados:

  • Estoy en un rollito primavera –Ideal para los amores rápidos y circunstanciales de la estación que comienza el próximo miércoles, 23, aquí en el Trópico de los pecados, querido profesor Ronaldo Vainfas. Evidentemente un homenaje al clásico manjar culinario chino. Con una salsita roja agridulce tan amada por las mujeres.
  • Estoy en poliamor –Con la cama en la veranda, como diría mi amiga escritora Regina Navarro Lins, brava defensora de la posibilidad de amar a más de una persona al mismo tiempo. ¿Será?
  • Love me Tinder –Vale por la parodia, chiste infame e ironía al clásico de Elvis: “Love me tender, love me sweet/ Never let me go…” Todo aquello que la aplicación de encuentros no contempla.
  • Hasta que la próxima polémica nos separe –Ideología, quiero una para vivir. Usted sabe, como en el repertorio de Cazuza, que su partido es un corazón partido, y que la posición política del otro puede representar una ruptura. Una simple publicación en la que no pongas “Me gusta” puede ser fatal, todo cuidado es poco. Ni siempre el amor, largo o pasajero, es “Gustable.”
  • Estoy en una relación novio neurótico, novia nerviosa – Ver películas de Woody Allen. Pronto.
  • Estoy en una relación platónica –En aquel llueve-no-moja griego, hay que recordar siempre un mantra del poeta marginal Eduardo Kac: “Para curar un amor platónico, únicamente una cog… homérica.”
  • Estoy en una relación de fachada –Sólo la falsedad impera, teatro, puro teatro. Como canta mi ídolo Márcio Greych: Apariencias nada más / sostendrán nuestras vidas…
  • Estoy en una relación de ‘hablar en serio’ –Cuando uno de los dos se pregunta: ¿puedo llamar a ésto una relación?
  • Estoy de luto amoroso, no moleste –Respetable fase de transición sin la cual no se cura de la relación de la que se fue. A quien no la respeta le va mal.
  • Me acaban de dar una patada en el c…–Asumir la derrota amorosa, en vez de fingir que todo es agradable y lindo en esta vida, es un avance y más. Aconsejo, sólo el barro cura.
  • Estoy en una resaca moral del infierno –Después de los 40, la resaca aunque no fuera de fondo moral, se vuelve un dengue existencialista, algo paralizante, etc. ¿En aquellos días siguientes que mandaste un mensaje o publicaste algo para tu ex en la madrugada? Sin comentarios.
  • Estoy en una relación con un hombre casado –Él dice que no duerme en la misma cama con su mujer, etc. Aquel bla bla blá que todos conocen muy bien. Y todo continúa en la misma por meses, años, etc. ¿La gente sigue llevando esa vida?
  • Estoy en una relación con una mujer casada – En la que ella pide una señal de confianza mínima para largar al desalmado. En la que usted, hombre sospechoso, no es garante. Durante los drinks y los encuentros, se hace el más macho, y al día siguiente maúlla a felinos ronroneantes, mimimis neuróticos de un gatito cobarde.
  • ¿Estoy en una relación? El status quo de la duda absoluta de estos tiempos modernos queridísimo Zuckerberg. Cosa que usted, un creador, certero y afortunado joven nunca se preguntaría en la vida. Siempre me pareció bonito su amor por Priscilla Chan. Fofolândia “marlinda”.
    Sabemos, sin embargo, amigo, hay maneras inclasificables y locas formas de amar en esta corta vida no siempre “Me gusteable.”.

Un beso del viejo cronista preocupado con el amor en tiempos tecnológicos.

Xico Sá, escritor y periodista, y comentarista del programa “Papo de Segunda” (GNT) y autor de ““O livro das mulheres extraordinárias” (ed. Três Estrelas) entre otras obras.

Artículo original: Até que o status do Facebook nos separe

Nota: se han agregado algunos enlaces para que se puedan entender las referencias.
Traducción de M. Ávila

¿Yo sé todo de vos?

Amar es mucho más complejo que la oposición claro u oscuro. Los matices son lo que mejor rima con el romance.

Sé todo de vos. Así se resume la nueva fiebre que ataca a las parejas desconfiadas pero, expertas en las nuevas tecnologías. Sé todo de vos: leo tu WhatsApp, bajo tus e-mails, me meto en tu Instagram, reviso tu Facebook. Y si da, grabo tus conversaciones y filmo tus momentos. Además, no sólo te controlo a vos, sino también controlo a tus compañeros, tus hijos, tus padres y tus amigos más cercanos.

Yo sé todo de vos y, sólo sabiendo todo, es que puedo confiar y declarar mi amor. A esto lo llamo transparencia, puedo aceptar “desacuerdos”, pero quiero una relación transparente en la que, todo lo que vos sepas de ti mismo, yo también lo sepa.

Yo sé todo de vos. Oh, quimera pos-moderna, ilusión de los inseguros. Nada de esto, personitas conectadas, nada de pensar que su intromisión les va a traer mayor conocimiento sobre alguien.

Buenos tiempos aquellos en los cuales las personas se avergonzaban de abrir un cajón ajeno y cuando la cartera de la dama y el maletín del caballero eran intocables. Ahora, con la disculpa ingenua de ver una foto, o de que su celular estaba sonando, los “Sherlock” conectados se permiten incursiones invasivas e indecentes. Ellos piensan que si la tecnología está ahí entonces, es para ser usada, cuando la ética reza lo contrario: la existencia de la posibilidad no autoriza su uso.

Agreguemos que hay un error básico en imaginar que se conoce a una persona por recoger informaciones supuestamente secretas.

Ningún ser humano es traducible en palabras, lo más esencial de nosotros mismos no tiene palabras, ni las tendrá nunca. Ni siquiera la propia persona sabe de sí mismo, es lo que verifico todos los días en los analizantes. El psicoanálisis mejora ese conocimiento, pero no tiene intención de agotarlo. Si una parte del tratamiento lo lleva a conocerse mejor, otra, tal vez la más importante, apunta a dar las condiciones para que la persona decida sobre lo que no conoce y que nunca conocerá de si y de los otros.

En nuestro tiempo, es esperable una revisión del concepto de tradición y fidelidad. No alcanza más con aferrarnos a la vieja distinción simplista y maniqueísta de lo blanco y lo negro, de lo fiel e infiel. El amor, especialmente en la pos-modernidad, no se expresa bajo ninguna moral de las costumbres. Amar es mucho más complejo que la oposición claro u oscuro. Son los matices lo que mejor rima con el romance.

Alguien podría preguntar porque en estos tiempos pos-modernos continuamos presenciando crisis de celos apasionadas. A pesar de que parece contradictorio no lo es. Justamente porque vivimos una época múltiple y flexible es que los celos se exacerban como un intento –falso, sin duda- de calmar la angustia de la elección.

Retomando, una investigación afirma que el 40% de los casos de traición en Italia fueran provocados por el WhatsApp.

Conclusión: ¿tirar el celular por la ventana? Claro que no. Solo beneficiaría a los fabricantes. Mejor tirar por la ventana aquella pequeñez humana que no sabe diferenciar entre lo que es la escena y lo que es la obscenidad.

Las personas creen que más allá de la escena está escondida una verdad mayor, La Verdad mayúscula.

Gracioso engaño, uno de los sentidos de la palabra “obsceno” es justamente “más allá de la escena”. Así, ir más allá de la escena, de lo que está allí, visible, querer sondar más para tener más seguridad –como dicen- no trae ninguna nueva verdad. Simplemente, es obsceno.

Traducción al español: Silvina Rojas

Publicado en Revista Virtualia

Malentendido amoroso

¿Qué pasa cuándo siempre pasa lo mismo? Cuando siempre pasa lo mismo… es momento de consultar.
Una galería de viñetas de Tute que genialmente ilustran el problema del desencuentro de los sexos.

Tute es un humorista gráfico argentino, autor de Batu.
Publica diariamente en el cuadro diario Tutelandia en La Nación y una página en La Nación Revista.
Facebook: Batu Tute
BookTrailer de Dios, el Hombre, el Amor y dos o tres cosas más, de TUTE
(Lo nombres de las viñetas han sido agregados por nosotros para ordenarlas.)